El Cervino fue la última gran montaña de los Alpes en escalarse. No hubo intentos serios hasta 1858. Se consiguió hacer cumbre por primera vez en 1865, por una cordada de seis alpinistas de los que sólo regresaron vivos dos. En Zermatt hay un cementerio de alpinistas que hemos visitado hoy. Es impresionante la cantidad de montañeros de entre 17 y 25 años que murieron intentando escalar estas montañas y están enterrados en el cementerio de alpinistas de Zermatt.
Hoy nos hemos levantado y hacia un día maravilloso: queremos acercarnos al Matterhorn todo lo que podamos. Desayuno y nos ponemos en marcha hacia la estación de tren para repetir el trayecto Täsch-Zermatt, que ya hicimos ayer. Ya en Zermatt hemos cambiado de panadería, la de ayer nos pareció cara y mala.
En Zermatt sólo hay taxis eléctricos y hemos tomado uno para cruzar todo el pueblo hasta el telecabina que nos subirá hasta Schwarzsee Paradise a 2.552m el punto más cercano a la base del Cervino.
El telecabina nos subirá los 930 primeros metros de desnivel. Luego tomando la ruta hacia Hörnlihütte a 3.260 m, uno de los refugios más famosos entre los alpinista, intentaremos acercarnos a la pirámide.
El Cervino nos enseña su arista noreste, la de la vía Hörnli, el día está despejado y no hace viento. Subimos por encima de una ladera de bosque, prados y pequeñas cabañas. Zermatt va haciéndose más pequeño
El camino empieza a empinarse y vamos dejando a nuestra espalda todos los picos y glaciares que vimos ayer.
Llegamos a un punto donde ya tenemos a nuestro alcance una caseta de un teleski que está a 2.750 m Hemos salvado 200 metros y Zermatt y la terminal del telecabina quedan abajo
Nos encontramos con una vista que nos resulta familiar, estuvimos en el mismo punto en abril esquiando. Entonces no tuvimos que subir andando, veníamos del glaciar Theodul y pasamos por este cartel y nos hicimos la foto. La repetimos para ver si la memoria no nos falla.
Es el mismo sitio con más cartel y menos nieve pero el mismo sitio. Enfrente tenemos la senda que hay que seguir, no parece muy complicada todavía.
Cuando se complica aparecen unas escaleras el vacío se ve a través de la rejilla: son como las de casa si te abstraes un poco.
Vuelve el camino estrecho y cada vez impresiona más, pero despacito y con cuidado vamos para arriba
El refugio ya está a nuestra vista pero evidentemente no es fácil alcanzarlo
Sacamos unas fotos del pico que se muestra gigantesco y nos damos la vuelta satisfechos lo hemos visto muy cerca.
Y nos damos cuenta de que tambíen en este sitio las flores siguen estando presentes.
Un poco más abajo, ya en terreno seguro, nos hacemos la foto que no olvidaremos nunca. La del dia que quisimos tocar al gigante.
Nos hemos ganado un bocadillo y un descanso antes de seguir bajando hacia Zermatt
Hasta llegar a Zermatt donde el Cervino nos sigue vigilando
Hemos ido a ver el pequeño cementerio de los alpinistas. Un lugar de culto en Zermatt. Sólo una foto, de una sola lápida para ilustrar la dureza y la tragedia que encierran estas bonitas montañas que tantos montañeros han intentado conquistar.
Donald Stefhen Willians
Nacido en New York 19/05/1958
Fallecido en el Breithorn el 23/07/1975
"Elegi escalar"
Te recuerdo Paloma hace 15 años tuve la gran suerte de conocer Zermatt en el mes de Marzo.
ResponderEliminarMe hace mucha ilusión ver Zermatt y el pirulo
en verano pero creo que en invierno es algo especial.Tengo una envidiaaaaa que no me aguanto
pero de la sana.
Recuerdos de la familia de Beasain.
Javier