25 de julio de 2010

Kleine Scheidegg, intentando ver los gigantes.

Los gigantes son el Jungfrau 4.158 m. (la doncella), el Mönch 4.107 m. (el monje) y el Eiger 3.970 m. (el ogro)  están acompañados de media docena de cuatromiles en la zona.

Nos hemos despertado pronto, a las 7:30 el termómetro marcaba 7º C. Estaba cubierto pero los claros dejaban ver alternativamente algunos picos. Como ya estamos cansados de estar encerrados viendo llover, hemos desayunado y preparado las mochilas con intención de subir a Kleine Scheidegg en tren.

El tren sale de Grund que está a unos 20 minutos andando, hemos pasado de autobuses para ir hasta la estación y como llevamos ya muchos kilómetros en las piernas nos hemos ido andando y nos hemos dado cuenta de que ya nos apetecía andar un poco después de 48 horas meteorológicamente inmovilizados.

Al llegar a Grund ya vemos un tren descendiendo de Kleine, hay un tráfico incesante, cada 20 minutos sube un tren.

El paisaje suizo cada vez nos gusta más, este país es verdaderamente muy bonito y constantemente estás viendo lugares que no puedes evitar fotografiar.

En la estación de Grund no tenemos que esperar más de 7 minutos al siguiente tren, pero hay que pagar casi 100 € por los tres billetes para un trayecto de unos 20 minutos.


Subiendo ya vamos viendo la tónica del día, cubierto pero con claros que nos permitirán ver algo de vez en cuando

Kleine Scheidegg es un núcleo con varios hoteles y la estación a la que llegan los trenes del valle y de donde sale el famoso tren que sube al Jungfraujoch pasando por un túnel por el interior del Eiger, el Mönch y los glaciares correspondientes. Es el tren más alto de Europa y quizás el más caro.

Como el día sigue cubierto nos vamos a un bar a tomar un chocolate caliente para ver si se despeja. Paloma le pregunta al dueño, que tiene pinta de ser de aquí de toda la vida, que le parece el día si despejará, no nos da muchas esperanzas “quizás por la tarde…….”


Se empiezan a ver algunos claros y decidimos subir andando hasta el mirador del Eigerglestcher a 2.320 m y salvar 260 m. de desnivel para tener una buena visión (si se aclara el día) del Mönch y del Jungfrau. Por el camino es el momento de hacer nuevas amistades suizas

E incluso de quedar con ellas para dar una vuelta.

La amistad no fué duradera, ella estaba como una cabra.
Comenzamos la subida con buen humor y con fuerza. Se nota y mucho el ejercicio que hemos hecho últimamente.


Aparecen, entre las nubes, las cumbres del Silberhorn 3.695 m y el Ebnefluh 3.960 m

Los picos que van apareciendo ya son cosa seria como la parte baja del Jungfrau cuya cumbre no termina de despejarse


Se abre un claro mayor y nos permite ver bastante bien casi todo el Mönch y detalles de sus impresionante muros de hielo


Como la visibilidad no termina de arreglarse decidimos descender caminando hasta la estación de Alpiglen 695 metros más abajo pero pasando justo por debajo de la cara norte del Eiger confiando en que un claro nos deje ver la impresionante pared de 1.500 m verticales.


Cuando alcanzamos la zona boscosa a unos 1.900 metros la pared está cubierta de nubes. Por los prados vemos gran cantidad de acónito (Aconitum napellus) la planta mas venenosa de Europa.

Nos tropezamos con un self service inusitado en la bajada. Una nevera y un bote para echar el dinero de la compra, en mitad del monte y alimentada con una placa solar. Dentro quesos de la zona con sus precios.


Solo vemos la base de la pared del Eiger el resto hacia arriba está cubierto de nubes

De vez en cuando se abren pequeños claros que nos permiten ver detalles de esta bestia negra del alpinismo. Más de 50 accidentes mortales, sólo en la cara norte desde 1940.

Incluso en un momento vemos la parte superior de la cara norte. No vamos a poder ver mucho más.

Seguimos bajando confiando en que llegue ese claro que nos permita contemplar el Eiger entero. Pero el Ogro (Eiger en alemán) se niega a enseñar su cara.

Llegamos a Alpiglen y descendemos en tren hasta Grindelwald


Mañana último día, luego tenemos que empezar a pensar en el regreso. Esperamos un día despejado para una despedida luminosa.

24 de julio de 2010

Grindelwald y la Eigernordwand

Seguimos con mal tiempo, lluvia, frío, incluso ha nevado unos 400 metros por encima de nosotros. El día ha sido gris y oscuro. Queremos poner el punto final al viaje con el Eiger pero es imposible subir ni tan siquiera a  Kleine Scheidegg en estas condiciones. Habíamos leído mucho sobre la cambiante y adversa meteorología de este valle y no exageraban nada.


Hemos pasado toda la mañana esperando una supuesta mejoría que estaba anunciada para las 13 h, para poder hacer alguna excursión corta pero no ha parado de llover hasta las 15 h.


Algún telecabina funciona a pesar del mal tiempo pero las cámaras web permiten ver un tiempo nefasto arriba con temperaturas bajo cero y nieve. Hemos comido en la caravana e incluso hemos tenido que encender la calefacción en varias ocasiones desde ayer. ¡¡caray pero si estamos a final de julio!!


Hacia las 16 h hemos dado el día por perdido para hacer una excursión corta y nos hemos puesto a ver la contra reloj del Tour por internet, el sonido de TVE  y la imagen de una cadena alemana. Alberto Contador sale con su maillot amarillo de esta difícil etapa. Habíamos pensado poner en la caravana un rotulo: "Julio 2010 Wimbledon, Campeonato del Mundo de Fútbol y Tour de Francia" pero nos ha parecido demasiado triunfalista. Los españoles estamos arrasando y atravesar la semana que viene toda Francia con ese rótulo hubiera estado bien. Después del Tour se ha despejado un pocoy nos hemos ido a dar un paseo hasta el pueblo. Hacia arriba siguen sin verse los picos.


Esperemos que mañana domingo mejore un poco y podamos hacer alguna excursión o subir para poder contemplar esa mítica pared norte del Eiger la "Eigernordwand"

En 1963 cuando yo tenía seis años, dos montañeros aragoneses míticos, Alberto Rabadá y Ernesto Navarro dejaron su vida en la cara norte del Eiger cuando solo les faltaban 300 metros para la cima. La cara norte del Eiger es una pared vertical de más de 1500 m. de altura y está considerada entre las escaladas más difíciles del mundo. Los relatos de aquella escalada siempre me han dejado impresionado, los montañeros lucharon durante cinco días con un tiempo infernal en condiciones de extraordinaria dureza. Murieron por agotamiento y frío, sus cuerpos permanecieron en la pared durante meses.

 Hoy a las 22:10 desde Grindelwald, entre nubes, cubierta de nieve y brillando a la luz de la luna hemos podido ver la cara norte del Eiger por primera vez con nuestros propios ojos.

23 de julio de 2010

Grindelwald bajo la lluvia


Ayer por la tarde empezó a llover fuerte en Lauterbrunnen y durante la noche ha llovido varias veces. He dormido mal, el río que estaba a menos de 10 metros de la caravana, empezó a subir. A las 22:00  había subido unos 70 cm de nivel y bajaba con una fuerza que hacia sonar las piedras que arrastraba.


A las 23:30 he cambiado la caravana de situación, la he puesto ya enfilada al camino por si llovía mucho y había que salir corriendo. No me fío de los ríos de montaña cuando empieza a llover así. No ha hecho falta moverse más por la noche pero la situación me ha hecho pasar la noche pendiente de la lluvia.


Por la mañana hemos decidido que en Lauterbrunnen ya habíamos visto todo lo que podíamos ver. Sigue lloviendo, parece que el parte meteorológico se complica los próximos días y como este camping no nos termina de gustar salimos hacia Grindelwald a unos 18 km de aquí, en el valle contiguo. Desde allí se puede acceder a Kleine Scheidegg y admirar, si se despeja, el espectáculo de los tres gigantes: el Jungfrau de 4.158 m, El Mönch de 4.107 m y el Eiger 3.970 m con su famosa "cara norte"


En Grindelwald la situación es la misma, llueve. Hemos encontrado un camping agradable, el dueño es muy amable. Es un camping pequeño pero bien de instalaciones, en un sitio bonito rodeado de montañas por las que caen decenas de cascadas. (Es el camping que se ve en la foto siguiente)


¿Y qué se hace en una caravana en los Alpes cuando "jarrea" de esta forma?
Unas leen un libro.
Otras chatean con las amigas


Y otros consultan el estado de la bolsa y preparan material para la entrada de hoy en el blog.


Y sigue lloviendo. Se nos acabó la buena suerte con el tiempo. Sabiamos que en esta zona la climatología es complicada pero después de tantos dias de buen tiempo teníamos esperanzas. 


Hemos comido en la caravana, luego nos hemos ido bien pertrechados paseando hasta el pueblo a 15 minutos de distancia cuesta arriba, un aperitivo para nosotros.




En el pueblo hemos hecho un descubrimiento extraordinario, nada menos que una sucursal de la chocolateria Läderach la misma que la de Zermatt. En Zermatt no pudimos cargar de chocolate, nos quedaba mucho viaje por delante, pero aquí......... nada nos impide hacer una buena compra, desde aquí nos vamos a casa. (Raquel se alegrará de este descubrimiento)


Sigue lloviendo, no para ni un momento, el parte sigue señalando una sola posibilidad de un día medio bueno en los próximo tres. Necesitamos un solo día para poder subir a Kleine Scheidegg y poder admirar con nuestros propios ojos lo que ahora solo podemos ver en fotos de Internet como ésta:

 La cara norte del Eiger (fuente Internet)


Quizás mañana sea el dia de poder admirar una pared mítica......... y si no, siempre nos quedará el chocolate de Läderach.